Calle General Álvarez de Castro
Honra a Mariano Álvarez de Castro, el general que dirigió la defensa de Gerona frente a las tropas de Napoleón en 1809.
El nombre honra a Mariano Álvarez de Castro, militar nacido en 1749 —las fuentes discrepan entre Granada y El Burgo de Osma— que pasó a la memoria española por una sola palabra: resistir. En 1809, durante la guerra de la Independencia, le tocó gobernar Gerona cuando el ejército de Napoleón la cercó por tercera vez. El asedio se alargó siete meses. Dentro de las murallas el hambre y la enfermedad mataban tanto como los cañones, y Álvarez de Castro respondió con un bando que amenazaba con la muerte a quien pronunciara la palabra rendición. Sostuvo la plaza hasta caer enfermo; solo entonces, ya relevado del mando, la ciudad capituló a finales de 1809.
Los franceses lo trasladaron preso al castillo de Figueras, donde murió el 22 de enero de 1810. Pronto corrió la versión de que lo habían envenenado, que la propaganda patriótica difundió como leyenda del mártir, aunque la causa de su muerte nunca quedó documentada.
Madrid lo rescató del recuerdo en pleno siglo XIX. La vía abrió en 1852 con el rótulo abreviado de calle del General Álvarez y recibió su nombre completo en 1866. La glorieta de Álvarez de Castro, en su extremo, quedó bautizada en 1928. Hoy la calle enlaza Eloy Gonzalo con José Abascal, paralela a la trama tranquila de Trafalgar, lejos del estruendo del sitio que le dio nombre.