Calle del Pinar
El nombre alude a un pinar, aunque no se conserva constancia documental del bosque concreto que lo motivó en estos altos de Chamartín.
Pinar nombra un terreno poblado de pinos, y a eso remite la calle del Pinar, aunque del bosque que justificó el nombre no ha quedado constancia escrita. El topónimo encaja con un paraje que durante el siglo XIX fue campo abierto al noreste de la ciudad: lo llamaban Cerro del Viento, y desde 1878, cuando se construyó al otro lado del paseo de la Castellana el hipódromo, Altos del Hipódromo. Tierra de descampados y arbolado disperso antes de que las colonias residenciales la cubrieran.
En 1915 la Residencia de Estudiantes se trasladó al número 23 de la calle del Pinar, y allí coincidieron García Lorca, Buñuel y Dalí. Al ver el paraje, plantado de chopos jóvenes, Juan Ramón Jiménez lo bautizó como la Colina de los Chopos, nombre que aún se usa para ese rincón de jardines y laboratorios.
La colonia de El Viso llegó después, entre 1933 y 1936, con las casas racionalistas de Rafael Bergamín que dieron al barrio su silueta de cubos blancos y azoteas. La calle del Pinar, ya trazada, quedó cosida a ese tejido de chalés bajos.