Calle del Litio

Legazpi

Toma su nombre del litio, el metal más ligero, dentro del callejero de Legazpi dedicado a los metales y elementos químicos.

El nombre celebra un elemento químico: el litio, el metal más ligero que existe y el sólido menos denso de la tabla periódica, tan liviano que flotaría sobre el agua si no reaccionara con ella al instante. Su nombre viene del griego lithos, «piedra», porque el químico sueco que lo identificó en 1817 lo encontró encerrado en un mineral. La calle pertenece al rincón sureste de Legazpi conocido como el «barrio de los Metales». Cuando el plan de ensanche de Castro repartió Madrid a partir de 1860, esta franja quedó pegada a las vías del ferrocarril y se reservó para fábricas y talleres. El callejero recogió esa vocación industrial y fue rotulando las calles con nombres de metales y elementos: cerca quedan la calle del Plomo, la calle del Zinc, la calle del Hierro, la calle del Cromo o la calle del Rodio. La calle del Litio se sumó a esa serie como una más de la familia. Hay un guiño del azar en el vecindario. El litio, que entonces apenas pasaba de curiosidad de laboratorio, es hoy el corazón de las baterías que mueven móviles y coches eléctricos, el llamado «oro blanco». Una calle modesta de poco más de cien metros lleva el nombre del metal que alimenta buena parte de la tecnología actual.
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