Calle del Lazo

Ópera·Palacio

El nombre procede del objeto lazo, aunque la razón exacta permanece sin documentar. Las tradiciones recogidas por Peñasco y Cambronero en 1889 atribuyen el topónimo a dos sucesos distintos: un lazo tendido en la callejuela para atrapar un lagarto que habitaba el arroyo de San Ginés, o bien el lazo de oro que el rey Alfonso X regaló a una mujer llamada María Dalanda, objeto que acabó vinculado a la muerte de un rival y quedó en el recuerdo del vecindario.

Calle del Lazo es una de esas callejuelas que parecen guardar más leyenda que metros. Apenas pasa de los cincuenta, entre la Calle del Espejo y la Calle de la Unión, en el barrio de Palacio. Curiosamente, no siempre tuvo nombre propio: el topónimo Lazo no asoma en la cartografía hasta el siglo XIX, después de que las obras napoleónicas rehicieran el parcelario. Peñasco y Cambronero recogieron en 1889 dos versiones de su nombre, sin elegir ninguna. La primera tiene aire de cuento de terror barrial: un lagarto espantoso merodeaba por el arroyo de San Ginés hasta que los vecinos tendieron un lazo a lo ancho de la calle y lo atraparon. La segunda lleva al reinado de Alfonso X: el rey dejó en casa de una tal María Dalanda un lazo de oro como prenda de amor; ella lo regaló a otro caballero, y aquella misma noche el lazo sirvió para identificar el cadáver del rival. Ninguna resiste un examen tranquilo. Sin un solo documento, el nombre se queda donde lo dejó el siglo XIX: en la leyenda.
Según la tradición recogida por Peñasco y Cambronero (1889), el rey Alfonso X envió a sus hombres a vigilar a María Dalanda cuando sospechó que había cedido su regalo a otro pretendiente. Cuando encontraron al joven rival, llevaba el lazo de oro puesto como trofeo. Esa misma noche apareció muerto junto a la callejuela, con el lazo todavía encima.

Sus nombres

  • Calle del Recodo (tramo)Hasta ca. 1656
  • Sin denominaciónCa. 1769
  • Calle del LazoSiglo XIX (fecha exacta no documentada)
Objetos Objetos origen disputado
Ver fuentes (7)

Cruces y bocacalles