Calle del Guadiana
Lleva el nombre del río Guadiana, dedicado por la colonia de El Viso a un río peninsular.
El nombre rinde tributo a uno de los grandes ríos de la Península, el que cruza La Mancha y Extremadura antes de marcar la frontera con Portugal y desembocar en el Atlántico. Su rótulo encaja en la lógica de la colonia de El Viso, levantada en los años treinta como barrio de calles cortas con nombres geográficos.
El Guadiana arrastra una historia que mezcla geografía y leyenda. Los romanos lo llamaron Anas, y de la voz árabe wādī, «río», antepuesta a ese nombre antiguo salió el actual Guadiana. El curso tiene un rasgo que durante siglos pareció prodigioso: se hunde bajo tierra y reaparece kilómetros más allá, en los llamados Ojos del Guadiana. De ahí la idea popular de un río que se esconde y vuelve a la luz.
Cervantes recogió ese misterio en el episodio de la cueva de Montesinos. Allí el mago Merlín tiene encantado a Guadiana, escudero de Durandarte, que de pura tristeza se convierte en río y se sumerge bajo tierra en busca de su señor, asomando a trechos a la superficie. Las lágrimas de la dueña Ruidera y de sus hijas y sobrinas formaron, en el mismo relato, las lagunas que aún llevan su nombre.