Calle del Duque de Sevilla
Honra el título de duque de Sevilla, creado en 1823 por Fernando VII para su sobrino, el infante Enrique de Borbón.
Detrás del nombre hay un Borbón que se enfrentó a su propia familia. El título de duque de Sevilla nació en 1823, cuando Fernando VII lo concedió a su sobrino Enrique de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, hijo del infante Francisco de Paula y nieto de Carlos IV. El niño honrado con el ducado creció hasta convertirse en la oveja díscola de palacio.
Enrique abrazó ideas liberales y revolucionarias que chocaban con la corte de su prima y cuñada Isabel II. Se había casado en secreto en Roma en 1847 con una noble, Elena de Castellví, contra la voluntad de la reina. Desde Francia llegó a proclamarse revolucionario y a solicitar el ingreso en la Primera Internacional, gesto que le costó sus títulos y la dignidad de infante.
Su final tuvo aire de novela: murió el 12 de marzo de 1870 en un duelo a pistola contra el duque de Montpensier, rival de toda la vida. El disparo apartó a Montpensier del trono que ambicionaba tras la caída de Isabel II. Por haber perdido su condición de infante, lo enterraron en el cementerio de San Isidro y no en El Escorial, lejos del panteón de los reyes.
La calle del Duque de Sevilla recoge ese título en la trama ortogonal de El Viso, la colonia de hotelitos racionalistas levantada desde 1933 en una de las lomas altas de Madrid.