Calle del Darro

El Viso

Toma su nombre del Darro, el río que parte Granada entre el Albaicín y la Alhambra, dentro del callejero fluvial de El Viso.

El barrio de El Viso ordenó muchas de sus calles como un mapa de ríos, y a esta le tocó el Darro, el cauce corto y luminoso de Granada. Apenas veintidós kilómetros lo separan del Genil, pero por el camino divide dos mundos: en una orilla el laberinto del Albaicín, en la otra la colina de la Alhambra, a la que durante siglos llevó el agua. El nombre guarda una promesa de riqueza: la tradición lo emparenta con el latín dat aurum, «da oro», porque sus arenas escondían motas que se lavaban a mano. La Calle del Darro madrileña corre tranquila entre hotelitos, sin oro ni puentes, fiel solo al sonido del nombre.
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