Calle del Buen Suceso
Toma su nombre de la iglesia y antiguo hospital del Buen Suceso, cuya devoción se trasladó a Argüelles tras demolerse su sede de la Puerta del Sol.
Detrás de este nombre hay una imagen de la Virgen y la advocación que la acompaña. La tradición la vincula a dos hermanos enfermeros de la congregación de los obregones que, camino de Roma a comienzos del siglo XVII, hallaron una talla mariana en una cueva. Llevaron el relato ante el papa Pablo V, que recibió aquel viaje como un buen suceso y dio así nombre a la devoción. Bajo esa advocación se conoció el hospital de corte que los Reyes Católicos habían fundado en 1489 para acompañar a la Corte y que, ya con Carlos V, quedó establecido en Madrid, junto a la Puerta del Sol.
Aquella iglesia del Buen Suceso marcó durante siglos la vida madrileña desde una esquina del Sol. En su fachada lucía un reloj que servía de referencia horaria al vecindario; al derribarse el edificio, esa pieza pasó a la Casa de Correos y se conoció después como el reloj de Gobernación.
La reforma de la Puerta del Sol, hacia 1854, condenó al derribo el viejo hospital y su iglesia. La devoción no se perdió: se levantó un nuevo templo en la calle de la Princesa, en pleno Argüelles, obra del arquitecto Agustín Ortiz de Villajos e inaugurado en 1868. La calle del Buen Suceso, abierta junto a él, heredó el nombre y lo trasladó desde el centro de Madrid hasta este tramo que baja de la calle de la Princesa al paseo del Pintor Rosales, frente al verde del Parque del Oeste.