Calle de Tutor
Recuerda el cargo de tutor que ejerció Agustín Argüelles, encargado por las Cortes de educar a la niña Isabel II y a su hermana.
En 1841 las Cortes encomendaron a Argüelles la educación de Isabel II y de su hermana, de once y nueve años, mientras el general Espartero gobernaba como regente. Aquel orador de las Cortes de Cádiz se ocupó de formar a la futura soberana, y la calle conserva su encargo como título.
El barrio tomó el apellido del político; esta calle, su función. Corre entre Ventura Rodríguez y Romero Robledo, salpicada de mercado, convento y antiguos edificios señoriales. A Argüelles lo apodaban «el Divino» por su elocuencia, y durante su largo destierro en Londres rechazó las ayudas que le ofrecían, prefiriendo la estrechez a deber favores.