Calle de Tutor

Argüelles

Recuerda el cargo de tutor que ejerció Agustín Argüelles, encargado por las Cortes de educar a la niña Isabel II y a su hermana.

El nombre celebra un oficio antes que a una persona: el de tutor de una reina niña. En 1841 las Cortes encomendaron a Agustín Argüelles la educación de Isabel II y de su hermana Luisa Fernanda, de once y nueve años, mientras el general Espartero gobernaba como regente. Aquel asturiano de Ribadesella, abogado y orador de las Cortes de Cádiz, se ocupó así de formar a la futura soberana, y la calle conserva su encargo como título. La vía nació a mediados del siglo XIX entre las diez primeras que urbanizaron la antigua Montaña del Príncipe Pío, cuando Madrid quiso un barrio residencial elegante hacia el oeste. El conjunto tomó el apellido del político; esta calle, su función. Corre entre Ventura Rodríguez y Romero Robledo, salpicada de mercado, convento y antiguos edificios señoriales. Argüelles tenía fama de hombre intachable. Lo apodaban «el Divino» por su elocuencia, y durante su largo destierro en Londres rechazó las ayudas que le ofrecían el gobierno inglés y las sociedades benéficas, prefiriendo la estrechez a deber favores. Cuando murió en 1844, cuentan que más de cincuenta mil personas acompañaron su entierro por las calles de Madrid, vinieran de la facción política que vinieran.
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