Calle de Sagunto
Toma su nombre de Sagunto, la ciudad valenciana que resistió ocho meses el asedio de Aníbal en el 219 a. C.
El nombre viaja hasta una colina del Camp de Morvedre, al norte de Valencia, donde se alza Sagunto. Allí, en el 219 a. C., los habitantes de la antigua Arse-Saguntum aguantaron ocho meses de asedio del ejército de Aníbal antes de caer. Aquella resistencia, recordada como prólogo de la segunda guerra púnica entre Roma y Cartago, ligó el topónimo a la idea de tenacidad y le ganó un sitio en el callejero madrileño.
La calle pertenece al barrio de Trafalgar, trazado en la expansión urbana de finales del siglo XIX sobre los antiguos arrabales de Chamberí. El barrio debe su nombre a la batalla naval de 1805, y a su alrededor el nomenclátor reunió nombres de plazas fuertes y combates, entre los que Sagunto encaja como evocación de la épica defensiva española.
Cerca queda la plaza de Olavide, centro del barrio, a la que Sagunto se asoma a través de la corta calle de Murillo, en el ambiente de mercado y terrazas de este Chamberí castizo. Quien la recorra cruzará vías de nombres igual de sonoros, como Santa Engracia o Juan de Austria.