Calle de Oquendo
Recuerda a Miguel de Oquendo, el marino donostiarra que llegó a almirante general y murió al regreso de la Armada Invencible.
El nombre honra a Miguel de Oquendo y Domínguez de Segura, nacido en San Sebastián en 1534 en una familia de comerciantes. Empezó embarcando de muy joven, hizo travesías a América y acabó armando barcos propios con los que comerciaba. Esa fortuna marinera lo llevó del mostrador al mar de guerra.
En 1582 mandó la escuadra de Guipúzcoa en la batalla de la isla Tercera, en las Azores, a las órdenes de Álvaro de Bazán, y allí se le atribuye el apresamiento de una nave capitana francesa. Su prestigio creció hasta el grado de almirante general. En 1588 figuró entre los jefes de la Gran Armada que Felipe II lanzó contra Inglaterra, junto a Juan Martínez de Recalde, para suplir la escasa experiencia naval del duque de Medina Sidonia.
La campaña terminó en desastre. Su barco llegó a arder durante los combates en el canal, y el almirante murió pocos días después de regresar a la península, el 2 de octubre de aquel mismo año. Su hijo Antonio de Oquendo heredaría el oficio y la fama en las armadas del siglo siguiente.
El Viso, urbanizado en los años treinta del siglo XX como barrio de hotelitos racionalistas, reunió en sus calles a marinos y militares de la vieja monarquía. Entre ellas quedó Oquendo, con el apellido de quien zarpó mercader y volvió almirante.