Calle de Olid
Recuerda a Cristóbal de Olid, conquistador del siglo XVI que sirvió a Hernán Cortés en México antes de rebelarse contra él en Honduras.
El nombre rinde memoria a Cristóbal de Olid (h. 1487-1524), nacido en Baeza y criado en la casa del gobernador cubano Diego Velázquez. De ahí saltó a la conquista de México como uno de los capitanes de confianza de Hernán Cortés, peleó en el sitio de Tenochtitlan y fue enviado luego a Michoacán.
Su historia se tuerce en 1524. Cortés lo manda por mar a conquistar Honduras, pero Olid hace escala en Cuba, pacta con Velázquez —enemigo declarado de Cortés— y se alza por su cuenta: toma posesión de la tierra en nombre del rey y gobierna como si fuera suya. Cortés envía tras él a Francisco de las Casas; una tormenta deshace la flota perseguidora y Olid captura a los náufragos. La maniobra lo pierde: sus propios prisioneros lo atacan, escapa malherido y, abandonado por su gente, acaba degollado en la plaza de Naco.
La calle desemboca en la plaza de Olavide, en pleno Trafalgar, dentro de un conjunto de vías que honran a figuras de la historia y la milicia españolas. Corta entre Fuencarral y la plaza, un tramo corto de adoquín que lleva el apellido de un hombre que murió a miles de leguas, con la cabeza puesta a precio por quien fue su jefe.