Calle de Murillo
Honra a Bartolomé Esteban Murillo, pintor sevillano del barroco español.
El nombre rinde homenaje a Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617-1682), uno de los grandes maestros del barroco español. Murillo llenó iglesias y conventos de inmaculadas, vírgenes y escenas de niños, con una ternura que lo hizo célebre dentro y fuera de España y que lo convirtió en uno de los pintores más coleccionados de Europa en los siglos siguientes.
La calle es muy corta y desemboca en la plaza de Olavide, en el barrio de Trafalgar. Nació con el ensanche que Carlos María de Castro proyectó para Madrid a mediados del siglo XIX, cuando estos terrenos eran todavía descampados con algún convento y casas de recreo a las afueras de la ciudad. La plaza fue durante décadas un mercado de barrio, y a su alrededor el callejero del nuevo trazado quedó dedicado a pintores del Siglo de Oro.
En el número 8 sigue abierta la Relojería Santolaya, dedicada a la reparación y restauración de relojes antiguos desde mediados del siglo XX, de modo que el nombre del pintor convive en esta acera con el oficio del tiempo.