Calle de María de Molina
Honra a María de Molina, reina consorte de Castilla, regente y tutora que gobernó de hecho en nombre de su hijo y de su nieto.
Detrás del nombre hay una de las gobernantes más tenaces de la Castilla medieval. María de Molina, nacida María Alfonso de Meneses en la segunda mitad del siglo XIII, llevó el apodo de su padre, el infante Alfonso de Molina, hermano de Fernando III. Casó con Sancho IV el Bravo y fue reina consorte entre 1284 y 1295. Cuando enviudó, el reino quedó en manos de su hijo Fernando IV, todavía niño, y ella asumió la regencia entre nobles enfrentados y ciudades rebeldes. Muerto Fernando, volvió a tomar las riendas como tutora de su nieto, el futuro Alfonso XI. De ahí el sobrenombre con que la fijó la memoria: la reina que reinó tres veces sin que le correspondiera ceñir corona propia.
La calle de María de Molina es bastante posterior a su biografía: se trazó a principios del siglo XX y enlaza el paseo de la Castellana con la antigua ronda norte, hasta morir en su cruce con la calle de Francisco Silvela. Por su recorrido se levantan piezas reconocibles, como el palacete que hoy alberga la embajada de México. Bajo el asfalto corre además un túnel de más de dos kilómetros, abierto en 2003 para drenar el tráfico del eje. Sobre ese subsuelo, una reina que mandó tres veces da nombre a la avenida.