Calle de Leizarán

El Viso

Toma su nombre del Leizarán, río cantábrico que baja entre Navarra y Guipúzcoa hasta unirse al Oria.

El nombre viaja desde el norte húmedo hasta una de las cotas más altas de Madrid. El Leizarán —⁠Leitzaran en euskera⁠— nace en tierras de Leiza, en Navarra, y recorre unos cuarenta kilómetros encajonado en un valle de laderas abruptas y bosque cerrado antes de entregar sus aguas al Oria, ya en Guipúzcoa. Sus riberas, declaradas biotopo protegido, guardan todavía el rastro de las viejas ferrerías y de la línea ferroviaria que aprovechó el desfiladero. La calle de Leizarán pertenece a la colonia de El Viso, levantada en los años treinta como ciudad jardín de inspiración racionalista. Quienes trazaron sus manzanas bautizaron las vías con nombres de ríos peninsulares, y aquí se dieron cita los caudales del norte: el viandante que cruza la zona pasa de la calle de Urumea a la calle de Oria, de la calle de Bidasoa a la calle de Irati, de la calle de Arga a la propia calle de Leizarán. Toda la colonia funciona como un pequeño atlas fluvial de bolsillo, donde calles cortas y casas bajas llevan el nombre de corrientes que jamás se han visto. En el número 24 se alza el santuario de Santa Gema, templo de mediados del siglo XX que se ha vuelto referencia del barrio. La calle apenas supera los trescientos metros, distancia de paseo entre tapias y jardines, lejos del torrente vasco que le presta el nombre.
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