Calle de la Santísima Trinidad
Lleva el nombre de la Santísima Trinidad, el Dios uno y trino del cristianismo, aunque no se ha conservado constancia documental del porqué exacto de su rótulo.
El nombre invoca a la Santísima Trinidad, el misterio central del cristianismo que reúne al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo en un solo Dios. Es un rótulo de devoción, como tantos que se repartieron por Madrid cuando las parroquias y las cofradías marcaban el calendario y el callejero.
La calle nació con el barrio de Trafalgar, levantado en el ensanche de Chamberí hacia mediados del XIX. Varias vías recibieron entonces nombres piadosos, pero no ha llegado hasta hoy la razón concreta de esta dedicación.
Una coincidencia tienta al paseante. El barrio entero se llama Trafalgar por la batalla naval de 1805, y el mayor navío español hundido en aquella jornada se llamaba precisamente Santísima Trinidad. Nada confirma que la calle honre al barco en lugar del dogma. En el número 37, esquina con José Abascal, el grupo escolar Joaquín Sorolla, de 1933, asoma a esta calle.