Calle de la Antracita
Toma su nombre de la antracita, el carbón más duro y de mayor poder calorífico, dentro del callejero mineral del barrio de Legazpi.
La calle de la Antracita debe su nombre a un mineral: la antracita, la variedad de carbón más evolucionada y compacta, casi pura en carbono, que arde con llama corta y desprende mucho calor. Su brillo negro y metálico la distingue del resto de carbones.
El nombre no llegó por azar ni por ninguna mina cercana. La calle pertenece al llamado barrio de los Metales, una retícula de Legazpi donde el Ayuntamiento agrupó las vías bajo una misma temática. Aquí se reparten, puerta con puerta, metales, minerales, rocas y gemas: Hierro, Bronce, Plomo, Zinc, Sodio, Rodio, Ónice. La antracita ocupó su sitio entre ellos como un combustible más del muestrario.
La temática encaja con el pasado del lugar. Desde que la estación de Delicias y el ferrocarril llenaron la zona de fábricas y almacenes a finales del siglo XIX, Legazpi fue durante cien años un barrio de talleres, hollín y mercancías, la despensa industrial de Madrid. Cuando las naves cerraron y llegaron los bloques de vivienda, los nombres minerales quedaron como rastro de aquel oficio.
Quien recorra hoy esta calle camina sobre el nombre del carbón que ya no se quema, una vía tranquila entre tantas con nombre de mineral.