Calle de Grijalba
Toma su nombre de Grijalba, un pueblo de la provincia de Burgos cuyo topónimo se asocia a una «iglesia blanca».
El nombre viaja desde un pueblo del norte de Burgos hasta esta esquina del barrio de El Viso. Grijalba es una localidad de la comarca de Odra-Pisuerga, levantada al calor de la repoblación medieval y mencionada por escrito ya en el año 999, cuando un conde donó aquellas tierras a un monasterio castellano.
En la documentación más antigua el lugar figura como Ecclesia Alba, «iglesia blanca», y de ahí derivaría el nombre del pueblo, que conserva todavía una iglesia-fortaleza de muros claros sobre la llanura cerealista. Existe otra lectura, igual de defendida: que el primer elemento venga de grija, «piedra», de modo que Grijalba sería «piedra blanca», imagen muy repetida en la toponimia castellana. Las dos pistas conviven sin que ninguna se imponga.
Por qué un rincón de Madrid acabó llevando el nombre de aquel municipio burgalés no está documentado. La calle pertenece a la trama del distrito de Chamartín que creció en el siglo XX, cuando El Viso pasó de proyecto de viviendas de coste moderado a una de las colonias más buscadas de la ciudad.