Calle de Francisco Salas
Recuerda a Francisco Salas, el bajo-barítono granadino que impulsó el resurgir de la zarzuela en el Madrid del siglo XIX.
Detrás de este nombre hay una voz grave y un empresario tozudo. Francisco Salas nació en Granada en 1812, en el Albaicín, durante el asedio francés, y perdió a su padre ese mismo año. Un tenor de paso lo escuchó cantar, lo tomó bajo su protección y se lo llevó a Madrid, donde entró en el coro del Teatro de la Cruz antes de cumplir los veinte.
Convertido en bajo-barítono de prestigio, Salas hizo algo más que cantar. Convencido de que España necesitaba un teatro lírico propio, animó a compositores como Barbieri y Gaztambide a escribir zarzuelas y, en 1856, se asoció con ellos para levantar un teatro dedicado al género en la calle de Jovellanos. Cuando los socios se retiraron quedó como dueño absoluto, y aquella aventura terminó devorando su fortuna.
Su canción Los toros del puerto, de 1842, corrió de boca en boca con tal fuerza que Franz Liszt aprovechó su melodía en una pieza para piano. Murió en Madrid en 1875, arruinado por el mismo teatro que ayudó a fundar.