Calle de Feijoo
La calle recuerda a Benito Jerónimo Feijoo, monje benedictino y ensayista del siglo XVIII que combatió las supersticiones y los errores comunes de su tiempo.
Desde 1860 esta calle de Trafalgar lleva el nombre de Benito Jerónimo Feijoo, el monje que dedicó su obra a desengañar a sus contemporáneos de los errores que tomaban por verdades. Nació en una aldea de Orense en 1676, vistió pronto el hábito benedictino y enseñó teología en Oviedo, donde pasó la mayor parte de su vida hasta su muerte en 1764.
Allí escribió el Teatro crítico universal, una serie extensa de ensayos sobre toda clase de materias: medicina, física, astronomía, lenguas, historia, milagros dudosos. Buscaba separar el dato comprobado de la creencia heredada, y para ello empleó el ensayo, un género entonces poco cultivado en castellano. Los volúmenes alcanzaron una difusión amplia para su siglo y se tradujeron a otras lenguas. Cuando sus impugnadores arreciaron, el rey Fernando VI prohibió por orden las refutaciones impresas contra él.
Feijoo desconfiaba de los remedios de curandero, de las profecías y de los prodigios que el vulgo daba por ciertos, y los examinaba con criterio de erudito. La calle corre breve entre Bravo Murillo y General Álvarez de Castro.