Calle de Carranza
Honra a Bartolomé de Carranza, arzobispo de Toledo del siglo XVI procesado por la Inquisición durante diecisiete años.
La calle recuerda a Bartolomé de Carranza, fraile dominico nacido en Miranda de Arga (Navarra) en 1503, arzobispo de Toledo y confesor de Carlos I. Su catecismo, publicado en 1558, le valió una acusación de luteranismo y un proceso inquisitorial que se prolongó diecisiete años entre cárceles de España y Roma. Murió en 1576, poco después de abjurar de las proposiciones que se le imputaban, sin haber recuperado del todo su honor.
La vía es relativamente moderna. Nació tras el derribo de la cerca que ceñía Madrid, cuando aquel anillo de murallas dejó paso a las rondas de circunvalación. Antes de fijarse el nombre actual, el tramo se conoció como paseo de Entrepuertas y como parte de la ronda de Bilbao.
La elección del arzobispo no fue casual. El cronista y urbanista Ángel Fernández de los Ríos propuso al ayuntamiento revolucionario homenajear a Carranza como inocente caído ante la Inquisición, y lo hizo cerca de la actual glorieta de Ruiz Jiménez, en un paraje donde se situaba el quemadero del Santo Oficio.