Calle de Carabaña
Lleva el nombre de Carabaña, municipio del valle del Tajuña célebre por su agua mineral purgante.
El nombre viaja desde el sureste de la Comunidad de Madrid, donde Carabaña se asienta junto al río Tajuña. La calle de Carabaña recoge ese topónimo en pleno Legazpi, un rincón de Arganzuela que pasó de huertas y pastos a barrio industrial cuando el Ensanche bajó hasta el Manzanares.
La fama de Carabaña llegó por el agua. Hacia 1880, un farmacéutico reparó en el sabor extraño de un manantial cercano al pueblo y mandó analizarlo; en pocos años sus aguas se declararon minero-medicinales y empezaron a embotellarse. El Agua de Carabaña se convirtió en el purgante más célebre de España, se vendió por medio mundo y llegó a anunciarse hasta en Nueva Zelanda. De aquella publicidad sobrevive un azulejo en la estación fantasma de Chamberí, hoy museo, que la proclama «el mejor purgante».