Calle de Belvis
Lleva el nombre de un topónimo extendido por buena parte de España que significa, literalmente, «bella vista».
Belvís es uno de esos nombres de lugar que un viajero medieval podía pronunciar al llegar a lo alto de un cerro. Procede del latín bellum visum, «bella vista», y nombra el sitio elevado desde el que se domina un amplio paisaje. Tiene parientes por toda la península: Bellver y Bellmunt en catalán, Belver, y el italianismo belvedere, esa galería ligera pensada para mirar lejos. El rastro del topónimo se sigue por León, Valladolid, Zamora, Cáceres, Toledo y Ciudad Real, y hay quien lo cree llevado por gentes gallegas durante la repoblación de las tierras toledanas.
En España existen varias poblaciones con este nombre, como Belvís de la Jara y Belvís de Monroy, lo que encaja con la costumbre madrileña de bautizar calles del Ensanche con topónimos de la geografía nacional. Aun así, no se ha conservado constancia clara de por qué el municipio eligió precisamente Belvís para esta vía corta del barrio de Trafalgar, abierta en la expansión decimonónica de Chamberí.
Sus apenas sesenta metros poco tienen que ver con el sentido del nombre: aquí no hay altura ni horizonte que contemplar, solo un tramo discreto encajado entre fachadas. La bella vista quedó en la palabra.