Calle de Baltasar Gracián

Barrio de Universidad

La calle lleva el nombre del escritor y filósofo jesuita Baltasar Gracián y Morales (Belmonte de Calatayud, 1601 — Tarazona, 1658), figura central del conceptismo barroco español y uno de los moralistas más influyentes de la historia europea. La rotulación no consta en los nomenclátores históricos digitalizados accesibles antes de 1900; la calle aparece en el callejero actual del barrio de la Universidad, distrito Centro, entre las calles de Santa Cruz de Marcenado y de Alberto Aguilera. La fecha exacta de la rotulación no figura en las fuentes consultadas.

La calle es corta. Bordea por su flanco norte el edificio neomudéjar del Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI), construido entre 1903 y 1905 por encargo de la Compañía de Jesús. La coincidencia no carece de sentido: Gracián fue jesuita, y el edificio que da rostro a la vía perteneció históricamente a esa misma orden. Gracián entró en el noviciado de Tarragona el 30 de mayo de 1619. Estudió filosofía en Calatayud y teología en Zaragoza, donde fue ordenado en 1627. Pasó sus años de mayor actividad intelectual entre los colegios jesuitas de Aragón, Huesca y Zaragoza, con dos estancias en Madrid en 1640-1641 como confesor del duque de Nocera, virrey de Aragón. Desde allí escribió a su mecenas Vincencio Juan de Lastanosa que el «embeleco» de la corte lo decepcionaba, aunque también anotó con cierto orgullo que había visto su primer libro, El Héroe, en la biblioteca del palacio real. Publicó casi toda su obra con seudónimos o bajo el nombre de su hermano Lorenzo para esquivar a los superiores de la Compañía, que lo reprendían por escribir en castellano en lugar de latín y por el tono mundano de sus textos. Firmó con su nombre real una sola vez: El Comulgatorio (1655), libro de meditaciones espirituales. La tercera parte de El Criticón (1657) colmó la paciencia del padre provincial Jacinto Piquer, que lo castigó con reprensión pública, ayuno a pan y agua, privación de tinta, pluma y papel, destitución de su cátedra de Escritura en Zaragoza y destierro al colegio de Graus. La Compañía también le denegó la petición de abandonar la orden para ingresar en un convento. Murió en Tarazona el 6 de diciembre de 1658. Su influencia póstuma superó con creces a la inmediata. Arthur Schopenhauer aprendió español para traducir el Oráculo manual y arte de prudencia (1647) al alemán; la traducción tardó treinta años en encontrar editor y se publicó en 1862, dos años después de la muerte del filósofo. Nietzsche llamó al Oráculo «el libro más ambicioso sobre el arte de vivir». La difusión alemana del texto llevó la prosa moral de Gracián a La Rochefoucauld, a Heidegger y, a través de ellos, a la filosofía continental del siglo XX. La vía no figura en Pedro de Repide, cuya obra sobre las calles de Madrid se centró en las del casco histórico anterior al ensanche. Tampoco aparece en Capmany ni en Peñasco y Cambronero (1889), que documentaron el callejero del Madrid intramuros anterior a las grandes reformas. La calle pertenece al tejido urbano surgido tras la apertura del ensanche norte y la consolidación del barrio de la Universidad a finales del siglo XIX.
En 1640 Gracián viajó a Madrid como confesor del duque de Nocera y escribió desde allí tres cartas a su mecenas Lastanosa. En ellas describió la corte como un «embeleco» y expresó su decepción con la vida palatina, pero también consignó, con satisfacción apenas disimulada, que había encontrado su propio libro, El Héroe, en la biblioteca del palacio real. El poeta Antonio Hurtado de Mendoza probablemente lo había introducido allí. La imagen del jesuita aragonés husmeando en los estantes del alcázar para comprobar que su obra clandestina había llegado a la corte es uno de los pocos momentos de su vida que las fuentes documentan con cierto detalle.

Sus nombres

  • Sin nombre documentado (vía de nueva apertura)Finales del siglo XIX
  • Calle de Baltasar GraciánSiglo XX (fecha exacta no documentada)
Personas Escritores y artistas origen disputado
Ver fuentes (9)