Calle de Alburquerque

Trafalgar

Lleva el nombre del XIV duque de Alburquerque, general de la Guerra de la Independencia, cuyo título nobiliario procede de la villa pacense de Alburquerque.

El nombre viaja en dos saltos. Honra a José María de la Cueva, decimocuarto duque de Alburquerque, militar que se distinguió en la Guerra de la Independencia y que murió en Londres en 1811 mientras ejercía de embajador de España ante Gran Bretaña. Descendía de aquel Beltrán de la Cueva, primer duque del linaje en tiempos de Enrique IV, cuyo apellido quedó enredado en la sospecha sobre el padre verdadero de Juana «la Beltraneja». El título ducal, a su vez, viene de la villa de Alburquerque, en la provincia de Badajoz, junto a la raya de Portugal. De ese topónimo extremeño se han propuesto dos lecturas: del latín alba quercus, «roble blanco», o de una voz de origen árabe entendida como «tierra de alcornoques», ambas en sintonía con los encinares y alcornocales que rodean el pueblo y su castillo de Luna. La placa madrileña, sin embargo, no siempre dijo Alburquerque. Antes la vía estuvo dedicada al naturalista sueco Linneo, y el rótulo se cambió cuando el duque asentó por aquí sus reales. Hoy la calle cruza el barrio de Trafalgar entre Fuencarral y Garcilaso, sin que el roble blanco que late en su raíz asome por ninguna parte.
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