Calle Antonio Rodríguez Villa
Recuerda al archivero e historiador madrileño Antonio Rodríguez Villa (1843-1912), académico de la Historia y editor de manuscritos inéditos del Siglo de Oro.
Antonio Rodríguez Villa (Madrid, 1843-1912) se pasó la vida entre legajos. Archivero de formación, sacó el título en 1866 y aún encontró tiempo para licenciarse en Filosofía y Letras. Su oficio era leer letra antigua, fechar manuscritos, reconstruir lo que el polvo y los siglos habían vuelto ilegible.
Viajó a Londres para catalogar los manuscritos españoles que el British Museum guardaba, junto a Pascual de Gayangos. De vuelta en Madrid entró en la Real Academia de la Historia, donde llegó a ser su bibliotecario perpetuo. De su pluma salieron biografías de Juana la Loca, del genovés Ambrosio Spínola que sitió Breda y del general Pablo Morillo. Buena parte de su trabajo no fue escribir historia nueva, sino salvar la vieja: copió y publicó textos inéditos que dormían en bibliotecas extranjeras, como la segunda parte de la Historia de Felipe II de Cabrera de Córdoba, rescatada de la Biblioteca Nacional de Francia.
La calle de Antonio Rodríguez Villa dibuja sus poco más de doscientos cincuenta metros en El Viso, ese barrio de chalés racionalistas que se proyectó en los años veinte como ciudad jardín. Una vía discreta para un hombre discreto, de los que trabajan para que otros, un siglo después, puedan leer lo que sin ellos se habría perdido.