Calle Andrés de Urdaneta

Legazpi

Recuerda al marino y cosmógrafo guipuzcoano Andrés de Urdaneta (1508-1568), el agustino que en 1565 trazó el tornaviaje, la ruta de regreso del Pacífico entre Asia y América.

El nombre de esta calle de Legazpi remite a un problema de navegación que tardó cuarenta años en resolverse. Andrés de Urdaneta, nacido hacia 1508 en la villa guipuzcoana de Ordizia, embarcó muy joven en la expedición de García Jofre de Loaísa rumbo a las islas de las Especierías. Allí pasó años entre el hambre, el escorbuto y el cautiverio portugués, y volvió con un caudal de observaciones geográficas que las autoridades de Lisboa le confiscaron al desembarcar. Esa experiencia lo convirtió en cosmógrafo. Cinco expediciones habían intentado el viaje de vuelta desde Asia hacia América y todas habían fracasado: los vientos del este impedían regresar por la misma ruta de ida. Ya fraile agustino y de salud frágil, aceptó acompañar a Miguel López de Legazpi a Filipinas como asesor. En 1565, al frente de la dirección náutica de la nave San Pedro, Urdaneta apostó por subir hacia el norte hasta engancharse con la corriente y los vientos del oeste que cruzan el Pacífico a gran latitud, y los siguió hasta avistar la costa californiana. El tornaviaje quedó abierto. Durante dos siglos y medio el Galeón de Manila repitió ese rumbo casi sin variarlo, hasta 1815. Urdaneta murió en México en 1568.
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