Plaza de San Amaro
Recuerda a San Amaro, santo peregrino del santoral hispano, aunque no está documentado por qué se eligió esa advocación para la plaza.
Más legendario que histórico, el peregrino cayó del Martirologio Romano en 2004, que lo tuvo por personaje de relato. El templo que hoy asoma a un costado de la plaza lleva otro nombre.
La leyenda lo presenta empeñado en localizar el paraíso terrenal. Lo preguntaba a cuantos enfermos y caminantes socorría, hasta que una voz le ordenó embarcarse sin saber el rumbo. La tradición lo enlaza con Burgos, donde se le veneró como protector de peregrinos.
La plaza queda en el extremo septentrional de Cuatro Caminos, barrio que creció como arrabal obrero. Frente al tránsito de Bravo Murillo —ese antiguo camino de Francia—, este rincón mantiene un aire recogido, casi de plaza de pueblo dentro de la ciudad.