Paseo de la Castellana

Castillejos

Toma su nombre de la antigua Fuente Castellana, manantial que daba nombre al arroyo que corría bajo el trazado de la vía.

El nombre baja literalmente desde el agua. Por el subsuelo de la vía corría el arroyo de la Fuente Castellana, alimentado por un manantial que brotaba a la altura de la actual glorieta de Emilio Castelar. Ese caudal marcó la orientación del paseo cuando empezó a abrirse hacia el norte, y la fuente terminó prestando su apellido a la calle más larga de Madrid. La fuente que dio el nombre se levantó en honor de Isabel II, nacida en 1830 y futura reina. La primera piedra se colocó el 11 de octubre de 1833, al día siguiente de su tercer cumpleaños. Era un obelisco de granito rematado por una estrella, con un pilón flanqueado por dos esfinges de bronce que arrojaban agua, de diseño neoclásico de Francisco Javier de Mariátegui. El primer tramo se abrió como Paseo de las Delicias de la Princesa, en honor a la niña, aunque pronto se le conoció por la fuente. La forma Castellana a secas es la que ha sobrevivido a sus muchos bautizos posteriores: Avenida de la Libertad, Avenida de la Unión Proletaria, Avenida del Generalísimo, hasta recuperar el nombre actual en 1980. La fuente sí se mudó. Tras pasar por la plaza de Manuel Becerra, hoy reposa lejos de la vía que nombró, en el parque de la Arganzuela junto al Manzanares.
Descriptivos Forma y trazado origen documentado