Pasaje de Bellas Vistas
Nombre descriptivo por las amplias vistas que se abrían desde estos altos del norte de Madrid, y que terminó bautizando a todo el barrio.
Pocas veces un callejón estrecho presta su nombre a un barrio entero de casi treinta mil vecinos. El Pasaje de Bellas Vistas lo hizo: este tramo peatonal entre las calles de Leñeros y Francos Rodríguez, hoy cerrado con verja y telefonillo, dio nombre a la colonia que creció a su alrededor y, con ella, a uno de los seis barrios del distrito de Tetuán.
El nombre describe lo que se veía. Estas tierras del norte, antiguas dehesas en el borde de la ciudad, se levantaban sobre cota alta, y desde aquí la mirada se abría sobre el campo y, en los días claros, hacia la línea de la sierra de Guadarrama. De aquellas vistas tomó el lugar su nombre, aunque no se ha conservado constancia documental de quién lo eligió ni en qué momento.
El origen del poblamiento se mezcla con la leyenda del campamento que el ejército levantó en estas dehesas al regreso de la Guerra de África, en 1860, relato que la historiografía local discute y que en ningún caso documenta el nacimiento concreto de Bellas Vistas. Lo que sí está documentado es más tardío: al amparo de la Ley de Casas Baratas de 1911 se alzaron aquí colonias modestas para alojar a los obreros. Una nevada como la de enero de 2021 todavía cubre de blanco la estrecha hilera de fachadas que un día miraron al horizonte.