Calle Paravicino

Bellas Vistas

Recuerda a fray Hortensio Félix Paravicino, predicador del rey y poeta madrileño del Siglo de Oro a quien El Greco retrató.

Detrás del rótulo está Hortensio Félix Paravicino y Arteaga (1580-1633), nacido en Madrid de padre milanés, fraile de la Orden de la Santísima Trinidad y una de las voces más celebradas del Siglo de Oro. Predicó desde el púlpito de la Trinidad y de varias iglesias de la villa con una elocuencia tan encendida que Felipe III y Felipe IV lo nombraron predicador real. Manejaba un estilo culterano, recargado y musical, que lo emparentó con el círculo de Lope de Vega y le valió a la vez la admiración y el recelo de Góngora y Quevedo. Escribió teatro, prosa y un cancionero de versos que firmó bajo el seudónimo de Félix de Arteaga. Su huella más perdurable, sin embargo, no la dejó él con la pluma, sino otro con el pincel. El Greco lo retrató hacia 1609 —⁠hoy el lienzo cuelga en Boston⁠—⁠, sentado, joven, con la mano larga sobre un libro y una mirada que sigue interrogando a quien se detiene. Paravicino devolvió el favor en verso: cuando murió el pintor cretense le dedicó un soneto que abre «Creta le dio la vida, y los pinceles / Toledo». La calle Paravicino es un tramo breve de Bellas Vistas, apenas noventa metros, que presta a este barrio obrero de Tetuán el nombre de un fraile que predicaba ante reyes.
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