Calle Joaquín Arjona

Bellas Vistas

Recuerda a Joaquín Arjona y Ferrer, actor sevillano que dominó los escenarios madrileños de mediados del siglo XIX.

Detrás del rótulo de Joaquín Arjona hay un sevillano que se subió a un escenario con doce años y ya no se bajó. Nacido en 1817, hijo de un militar jerezano y de la actriz coruñesa Josefa Ferrer, empezó estudiando medicina y la abandonó por el teatro, el oficio que llevaba en la sangre por parte de madre. En 1844 figura ya en Madrid, en el Teatro del Circo, dentro de una compañía encabezada por el primer actor José Valero. A partir de ahí su nombre se asoció a los grandes papeles del repertorio: El sí de las niñas de Moratín, El desdén con el desdén, Los lazos de familia de Larra. Dirigió el Teatro de Variedades, después Teatro Lope de Vega, y entre 1856 y 1858 formó pareja artística con Julián Romea, el otro gran intérprete de la escena española de su tiempo. Su huella más duradera la dejó como maestro. Desde 1865 enseñó declamación en el Conservatorio de Madrid, y por su aula pasaron actores de la siguiente generación, entre ellos Emilio Mario. Murió en Madrid en 1875, a los cincuenta y ocho años. Su hijo, Joaquín Arjona y Laínez, siguió ligado a las letras como bibliotecario y dramaturgo.
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