Calle Hermano Gárate
Recuerda a Francisco Gárate, hermano jesuita guipuzcoano que pasó cuarenta y un años como portero de la Universidad de Deusto y fue beatificado en 1985.
El nombre evoca a Francisco Gárate Aranguren, nacido en 1857 en un caserío de Azpeitia, a un tiro de piedra de la torre de Loyola donde había venido al mundo san Ignacio tres siglos antes. Con catorce años dejó la casa familiar para servir en un colegio jesuita de Orduña, y a los diecisiete entró en la Compañía de Jesús como hermano coadjutor, la vocación de quien se consagra sin llegar a sacerdote.
Su biografía cabe en dos destinos. Primero fue enfermero y sacristán en un colegio de La Guardia, en Pontevedra, durante once años. Después lo enviaron a la portería de la Universidad de Deusto, en Bilbao, y allí se quedó cuarenta y un años, hasta morir en 1929. Abría la puerta, atendía recados, escuchaba al estudiante apurado y se ocupaba de que el hambriento comiera y el pobre vistiera. Los alumnos lo apodaban «Hermano Finuras» por su trato delicado.
Juan Pablo II lo beatificó en 1985 en la plaza de San Pedro. El tratamiento de «Hermano» que conserva la calle de Hermano Gárate no es un apellido más: marca esa condición de religioso lego que él vivió como oficio humilde de portero. El registro municipal no detalla por qué se eligió aquí, en Castillejos, pero el nombre apunta sin ambigüedad a aquel hombre que pasó media vida abriendo una puerta.