Calle Francisco Balseiro

Bellas Vistas

Vía de Bellas Vistas que lleva el nombre de un Francisco Balseiro del que no se ha conservado constancia documentada.

El nombre conmemora a un Francisco Balseiro, pero su identidad no está documentada. No se ha conservado constancia fiable de quién fue ni de por qué Madrid le dedicó esta calle corta del caserío menudo de Bellas Vistas. Quien busque al personaje encuentra homónimos sin relación con el barrio, así que lo prudente es decirlo sin rodeos: aquí el origen se ha perdido. Lo que sí tiene historia es el suelo que pisa. Bellas Vistas creció a finales del siglo XIX al oeste de la antigua carretera de Francia, hoy Bravo Murillo, como uno de los arrabales que se levantaron al norte de Madrid sin plan ni alcantarillado, en terrenos que pertenecían a Chamartín de la Rosa. El nombre del barrio prometía justo eso, buenas vistas: desde aquellas alturas se dominaba la ciudad antes de que la edificación lo tapara todo. La tradición vincula el origen del conjunto de Tetuán al campamento de las tropas que regresaron de la Guerra de África en 1860, aunque aquella acampada apenas duró un par de días y el caserío venía formándose antes; el barrio tomó su nombre de la ciudad marroquí de Tetuán por aquella campaña. La trama de Bellas Vistas se llenó de calles estrechas bautizadas con santos y apellidos sueltos, muchas sin más explicación que el capricho del urbanizador de turno. Francisco Balseiro es una de ellas: un nombre propio fijado en el callejero que el tiempo dejó sin biografía.
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