Calle del General Ramírez de Madrid
Recuerda a Francisco Ramírez de Madrid, «El Artillero», capitán general de la Artillería, secretario y consejero de los Reyes Católicos y regidor de la villa a finales del siglo XV.
El «general» del rótulo simplifica un título más antiguo. Francisco Ramírez de Madrid, nacido hacia 1445, no ostentó ese grado moderno: fue capitán general de la Artillería de los Reyes Católicos, cargo que en el siglo XV equivalía a dirigir las máquinas de guerra de la Corona. Procedía de una familia madrileña asentada en la corte, y él mismo fijó en su nombre la vinculación con la ciudad al firmar «de Madrid» en lugar del apellido paterno, Oreña. Esa raíz urbana se tradujo en patrimonio: acumuló tierras por el actual entorno del Prado y Atocha.
Su fama venía de la pólvora. En la Guerra de Granada planificó los bombardeos y las minas que aceleraron las rendiciones; en la campaña de Málaga, el propio Fernando el Católico lo armó caballero. Pero su peso no fue solo militar. Llegó a secretario y consejero del rey y a regidor del Concejo de Madrid en diciembre de 1487, un puesto de gobierno municipal.
La reina Isabel le arregló en 1491 un segundo matrimonio con Beatriz Galindo, «la Latina», humanista y maestra de la soberana, mucho más joven que él. De ese enlace, con dote real incluida, descienden los condes de Bornos y los duques de Rivas. Ella daría nombre a un barrio entero de Madrid.
Francisco murió en marzo de 1501 en Sierra Bermeja, sofocando una revuelta mudéjar en la serranía malagueña, con la artillería todavía a su cargo.