Calle de Zamora
Lleva el nombre de Zamora, la ciudad castellana asomada al Duero, dentro del grupo de calles de Bellas Vistas bautizadas con topónimos españoles.
En este rincón de Bellas Vistas, donde el callejero fue prendiendo nombres de provincias y ciudades del país, Zamora se sumó a vecinas como Tenerife o Pamplona. Por qué se eligió precisamente esta capital no se conserva.
De sus murallas nace su episodio más recordado. En 1072 el rey Sancho II la sitió durante más de siete meses sin doblegarla, hasta que el noble Bellido Dolfos lo mató a las puertas de la ciudad. De aquel asedio quedó el dicho «No se ganó Zamora en una hora».
Zamora reúne hoy una de las mayores concentraciones de arte románico de Europa, con más de una veintena de templos levantados sobre todo en el siglo XII.