Calle de Tiziano

Cuatro Caminos

Lleva el nombre del pintor Tiziano Vecellio, el gran maestro veneciano del Renacimiento.

El nombre rinde homenaje a Tiziano Vecellio, nacido hacia 1488 en Pieve di Cadore, al pie de los Alpes, y muerto en Venecia en 1576. Llegó con unos diez años a la ciudad de los canales para aprender el oficio del mosaico, pasó al taller de Giovanni Bellini y acabó por encima de todos: pintor oficial de la República y retratista de papas, reyes y emperadores. Carlos V lo nombró caballero y conde palatino, y la leyenda cuenta que el emperador se agachó a recogerle un pincel caído, gesto impensable hacia un artesano en aquel siglo. Su color encendido y su pincelada cada vez más suelta marcaron a dos generaciones de venecianos, de Tintoretto a Veronese. En Madrid su rastro es abundante: el Prado guarda una de las mayores colecciones del mundo de su obra, con la Dánae, las poesías mitológicas para Felipe II y el retrato ecuestre de Carlos V en Mühlberg. La calle se abrió en el viejo arrabal de Cuatro Caminos, donde el callejero mezcló provincias españolas con grandes nombres de la pintura. Arranca de Bravo Murillo, la espina del barrio, y baja en tramo corto hacia Dulcinea. Una peste se llevó al maestro a los ochenta y muchos años; Venecia lo enterró en los Frari pese a la prohibición de dar sepultura a los apestados.
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