Calle de Teruel
Toma el nombre de Teruel, la ciudad y provincia aragonesa, dentro del grupo de calles de Cuatro Caminos bautizadas con topónimos españoles.
El rótulo viaja más de doscientos kilómetros al este, hasta Teruel, capital de la provincia aragonesa del mismo nombre. La calle pertenece a una constelación de vías de Cuatro Caminos que llevan nombres de ciudades y provincias de España: cerca quedan Jaén, Cuenca, Ávila o Palencia. Cuando el barrio se urbanizó y necesitó bautizar su trama nueva, el callejero echó mano de ese repertorio geográfico. Por qué le tocó Teruel a este tramo en concreto no se ha conservado constancia: el criterio fue temático, no un homenaje documentado a la ciudad.
Teruel guarda las torres mudéjares de la catedral, de San Pedro, San Martín y El Salvador, ladrillo y cerámica vidriada que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad en 1986. Y guarda una leyenda que la ciudad lleva por bandera: la de Diego de Marcilla e Isabel de Segura, los amantes a quienes el amor llegó tarde, cuyas momias aparecieron en el siglo XVI y hoy descansan en un mausoleo, las manos esculpidas a punto de rozarse.
Aquí, en cambio, Teruel es una calle corta en el corazón obrero de Tetuán de las Victorias, donde el nombre de una vieja capital del interior se convierte en dirección cotidiana.