Calle de Salamanca

Cuatro Caminos

Lleva el nombre de la ciudad y provincia castellana de Salamanca, una de las muchas vías de Cuatro Caminos bautizadas con provincias españolas.

Cuando Cuatro Caminos se urbanizó sobre la antigua dehesa del norte de Madrid, sus calles se ordenaron en cuadrícula y se repartieron nombres de provincias y ciudades españolas. Salamanca entró así en el callejero junto a vecinas como Teruel, Ávila, Palencia o Soria, un mapa de España trazado a pie de acera. La Salamanca que evoca es la ciudad castellana a orillas del Tormes, levantada sobre el cerro de San Vicente hace unos dos mil setecientos años. Allí se fundó en 1218 una de las universidades más antiguas de Europa, la que le valió el apodo de la docta y convirtió sus aulas en faro intelectual durante siglos. De su piedra arenisca, dorada al atardecer, salieron fachadas plateresas que todavía hoy definen el casco viejo. El propio nombre de la ciudad arrastra un enigma sin resolver. Los geógrafos griegos la llamaron Helmantiké; Ptolomeo, Salmantica; Tito Livio y Plutarco, Hermandica. Si detrás late un dios antiguo llamado Helman o una raíz prerromana perdida, nadie lo ha podido fijar con certeza. Conviene no confundirla con el barrio de Salamanca del centro, el del marqués: aquí, en Tetuán, el nombre es puro homenaje geográfico, una provincia castellana asomada a la cuadrícula obrera de Cuatro Caminos.
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