Calle de Oviedo

Cuatro Caminos

Recoge el nombre de Oviedo, capital de Asturias, dentro del grupo de calles de Cuatro Caminos bautizadas con provincias y ciudades españolas.

Cuando Cuatro Caminos creció a comienzos del siglo XX como arrabal obrero al norte de la antigua carretera de Francia, sus calles necesitaban nombre, y el callejero echó mano de un recurso ordenado: repartir por el plano la geografía de España. Así aparecieron juntas Cuenca, Palencia, Jaén, Teruel, Ávila, Salamanca, La Coruña y esta Oviedo. El origen del nombre, entonces, no esconde misterio ni homenaje a una persona: es la capital asturiana puesta sobre una placa. Oviedo, fundada en torno a un monasterio en el siglo VIII, llegó a ser corte del reino astur y conserva un casco antiguo presidido por su catedral gótica y la Cámara Santa. Nada de esa historia norteña tiene que ver con la calle madrileña; lo que las une es el gesto administrativo de cubrir un barrio nuevo con un mapa nacional, de modo que el vecino pudiera caminar de una provincia a otra sin salir de Madrid. La pieza forma parte de esa retícula obrera que rodea la glorieta de Cuatro Caminos, una zona que pasó de ser extrarradio humilde a barrio céntrico y cotizado. Hoy la placa de Oviedo apenas llama la atención entre tiendas y portales, fiel a su función primera: ordenar el plano con el nombre de una ciudad lejana.
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