Calle de Oñate
Lleva el nombre de Oñate (Oñati), la villa guipuzcoana del Alto Deba cuyo topónimo en euskera alude a su relieve, rodeado de montañas.
Detrás de este nombre hay una villa del Alto Deba, en Guipúzcoa, encajada entre montes. El topónimo viene del euskera y los documentos antiguos lo asocian a su relieve: un lugar al pie de un puerto, abundante en colinas. Oñate tuvo durante siglos vida propia y poderosa, señorío y luego condado de los Guevara, y no se integró en Guipúzcoa hasta 1845. En 1542 se fundó allí una universidad, la única que tuvo el País Vasco hasta su cierre en 1901.
La calle pertenece al barrio de Castillejos, en Tetuán, nacido del crecimiento obrero a lo largo de la carretera de Francia. Del episodio de la guerra de África de 1860 heredó sobre todo los nombres, y el callejero se pobló de batallas y jefes de aquella campaña. Al sumarse a Madrid hubo que rebautizar muchas vías repetidas, y en esa tanda llegaron pueblos del norte como Oñate. En la propia Calle de Oñate resiste una casa de ladrillo de finales del siglo XIX, una de las construcciones más viejas del barrio.