Calle de Olite
Toma su nombre de Olite, la villa navarra que fue corte y residencia de los reyes de Navarra.
Olite es una villa del sur de Navarra, a unos cuarenta kilómetros de Pamplona, célebre por el palacio gótico que mandaron levantar a comienzos del siglo XV Carlos III el Noble y su esposa Leonor de Trastámara. Patios, fosos, jardines colgantes y un bosque de torres lo convirtieron en una de las residencias reales más fastuosas de la Europa de su tiempo, con leones y camellos entre los jardines. El palacio ardió en 1813, cuando el guerrillero Espoz y Mina le prendió fuego para que las tropas francesas no se hicieran fuertes en él durante la retirada; quedó en ruinas más de un siglo, hasta que la restauración del siglo XX le devolvió su silueta de cuento.
La calle pertenece a un grupo de vías de Bellas Vistas bautizadas con topónimos navarros. Cerca quedan calle de Pamplona, calle Navarra y calle de Beire, esta última otra localidad de la merindad de Olite, a pocos kilómetros de la villa. Muchos de estos nombres llegaron al callejero al resolverse duplicados, cuando Madrid absorbió a mediados del siglo XX los antiguos municipios de la periferia y hubo que rebautizar calles repetidas.