Calle de Montevideo
Lleva el nombre de Montevideo, capital de Uruguay y antigua plaza fuerte fundada por la Corona española frente al estuario del Río de la Plata.
Montevideo nació como bastión militar. La Corona española levantó allí, en la primera mitad del siglo XVIII, una plaza fortificada para frenar el avance portugués sobre la orilla norte del Río de la Plata, y de aquel campamento amurallado creció la actual capital de Uruguay. Su nombre alimentó leyendas desde el principio: la más repetida cuenta que un vigía portugués gritó monte vide eu, «monte veo yo», al divisar el cerro que domina la bahía. Los estudiosos lo ponen en duda y apuntan más bien a una anotación cartográfica del relieve, pero la historia ha pegado tan fuerte que sigue contándose al pie del cerro.
La vía pertenece a un grupo de calles de Cuatro Caminos rotuladas con capitales y países americanos, una costumbre que repartió por este sector de Tetuán nombres del otro lado del Atlántico. Pocos metros separan a Montevideo de sus vecinas del continente, de modo que un paseo corto cruza media geografía hispanoamericana sin salir del barrio.
Hoy es un tramo breve y tranquilo, residencial, lejos del bullicio de Bravo Murillo. Quien la recorre pisa, sin saberlo, el recuerdo de una fortaleza de cantería que vigilaba un estuario a diez mil kilómetros de aquí.