Calle de los Mártires de Paracuellos
Recuerda a los presos sacados de las cárceles madrileñas y fusilados en Paracuellos de Jarama durante el otoño de 1936.
Detrás de este nombre hay uno de los episodios más sombríos de la Guerra Civil en Madrid. Entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936, mientras el frente se acercaba a la ciudad, miles de reclusos fueron extraídos de las cárceles madrileñas mediante traslados que en la jerga de entonces se llamaron sacas. Los subían a autobuses y camiones con escolta de milicianos y los llevaban hasta los barrancos de Paracuellos de Jarama y los parajes de Torrejón de Ardoz, donde los fusilaban. El número de víctimas sigue discutiéndose: las estimaciones van de unos dos mil quinientos a varios miles. Entre los muertos había militares, religiosos, falangistas, aristócratas y civiles detenidos por simpatizar con el bando sublevado.
El nombre rinde homenaje a aquellos fusilados. La Calle de los Mártires de Paracuellos es corta y estrecha, poco más de doscientos metros, escondida entre Cuatro Caminos y Castillejos, en pleno corazón de Tetuán.
Entre quienes dejaron testimonio de aquellos días está Félix Schlayer, diplomático que ejercía como cónsul de Noruega en Madrid. Recorrió los lugares de las matanzas y trasladó su denuncia a las autoridades republicanas. Hoy esos poco más de doscientos metros de asfalto llevan el nombre de quienes salieron de las cárceles y no regresaron.