Calle de Jaén
Toma el nombre de la ciudad y provincia andaluza de Jaén, dentro del grupo de calles bautizadas con topónimos españoles en Cuatro Caminos.
El rótulo de esta calle recuerda a Jaén, la capital de la provincia andaluza del mismo nombre, encajada entre olivares y vigilada por el castillo de Santa Catalina. Jaén se integra en Cuatro Caminos en una zona donde varias vías llevan nombres de ciudades y provincias de España —cerca discurren las dedicadas a Palencia, Teruel, Salamanca o Lérida—, un recurso muy del gusto del urbanismo madrileño cuando el barrio fue creciendo a la sombra de Bravo Murillo. No se ha conservado constancia documental del momento ni del motivo exacto por el que se eligió Jaén y no otra capital: el nombre responde al criterio geográfico general, no a un homenaje concreto.
El topónimo de la ciudad tiene una historia más larga que la propia calle. Frente a quien lo da por árabe, los estudiosos lo remontan a un nombre latino de propiedad, una villa Gaiena ligada al antropónimo Gaius, que la población andalusí reinterpretó como Ŷayyān durante los siglos del dominio musulmán. De aquel Yayyán medieval, capital de su propia cora, deriva la forma castellana de hoy.
Cuatro Caminos creció a finales del siglo XIX como arrabal obrero más allá del límite del ensanche, y su callejero fue ordenándose con estos nombres de tierras españolas que pusieron media geografía nacional en unas pocas manzanas del norte de Madrid.