Calle de Francisco Medrano
Recuerda a Francisco de Medrano (1570-1607), poeta sevillano y sacerdote, uno de los grandes imitadores de Horacio en lengua castellana.
Francisco de Medrano nació en Sevilla hacia 1570, hijo de una familia acomodada de banqueros y mercaderes. Ingresó muy joven entre los jesuitas, se ordenó sacerdote en 1594 y, tras años de estudio y docencia en varios colegios de la Compañía, la abandonó en 1602 para volver a su ciudad como clérigo secular.
Dejó una obra breve y exigente: medio centenar de sonetos y poco más de treinta odas, todas atravesadas por la lectura constante de Horacio, a quien tradujo e imitó con una serenidad clásica que esquivó los excesos del barroco que asomaba a su alrededor. De aquellos versos quedó el latido estoico sobre la brevedad de la vida, un tema que su propia muerte volvió casi profético: se cuenta que murió de repente, en 1607, durante una reunión de amigos, justo después de leer unos versos en voz alta ante los presentes.
Su poesía, publicada en Palermo diez años más tarde, durmió casi tres siglos hasta que Dámaso Alonso la rescató y devolvió a Medrano su sitio entre los buenos. La calle, de apenas ochenta y cinco metros, comparte el rincón de Castillejos con otras vías dedicadas a nombres de las letras y el arte.