Calle de Francisco Medrano
Recuerda a Francisco de Medrano (1570-1607), poeta sevillano y sacerdote, uno de los grandes imitadores de Horacio en lengua castellana.
Francisco de Medrano dejó una obra breve y exigente, medio centenar de sonetos y una treintena de odas, con una serenidad clásica que esquivó los excesos del barroco que asomaba a su alrededor.
De aquellos versos quedó el latido estoico sobre la brevedad de la vida, un tema que su propia muerte volvió casi profético: se cuenta que murió de repente, en 1607, durante una reunión de amigos, justo después de leer unos versos en voz alta. Su poesía durmió casi tres siglos hasta que Dámaso Alonso la rescató. La calle, de apenas ochenta y cinco metros, comparte el rincón de Castillejos con otras vías dedicadas a las letras y el arte.