Calle de Cicerón
Honra a Marco Tulio Cicerón, el orador y filósofo de la Roma republicana cuya prosa fijó el latín culto durante siglos.
Cicerón nació en Arpino en el año 106 antes de nuestra era. Abogado y político, llegó al consulado siendo un hombre nuevo, sin antepasados ilustres, y se ganó cada peldaño con la voz: desbarató la conjura de Catilina desde la tribuna y dejó tratados sobre la amistad, la vejez y el deber que la Europa moderna leyó como manual de buen latín y de buen gobierno.
Su talento para hablar acabó costándole la vida. Tras el asesinato de César arremetió contra Marco Antonio en las Filípicas, y este no lo olvidó. Cuando el segundo triunvirato repartió las listas de proscritos, su nombre encabezó la matanza. Lo alcanzaron huyendo; le cortaron la cabeza y también las manos, las que habían escrito contra Antonio, y las clavaron en la misma tribuna del Foro desde la que había electrizado a Roma.
La calle de Cicerón es un tramo corto y peatonal del antiguo arrabal de Cuatro Caminos, donde el callejero mezcla provincias españolas y figuras de la cultura clásica.