Calle de Aranjuez
Lleva el nombre del Real Sitio de Aranjuez, la villa ribereña del Tajo al sur de Madrid.
La calle toma su nombre de Aranjuez, la villa del sur de la provincia donde el Tajo y el Jarama riegan los jardines que Felipe II elevó a Real Sitio en 1560. El bautizo encaja en la lógica de Bellas Vistas, un barrio que creció a finales del siglo XIX y principios del XX con la gente que llegaba del campo a Madrid, y cuyas calles fueron recibiendo nombres de ciudades y pueblos de España como quien arma un pequeño mapa peninsular entre solares y casas bajas.
El origen del topónimo Aranjuez, en cambio, sigue sin cerrarse. La hipótesis más repetida lo hace venir del euskera arantza, «espino», quizá unido a hotz, «frío». Otra propuesta antigua lo lleva al árabe, con el sentido de lugar plantado de nogales, y una tercera, erudita, juega con el latín Ara Iovia, el altar de Júpiter. En los textos medievales el nombre baila durante siglos —Arauz, Aranz, Aranzueque, Arançuex— hasta fijarse como Aranjuez ya en el siglo XV. Quien hoy recorre estos doscientos noventa metros entre fachadas modestas camina, sin saberlo, sobre el eco de los jardines reales del Tajo, trasplantado a la cuadrícula obrera del norte de Madrid.