Calle Antonio Gómez Galiana

Bellas Vistas

Vía dedicada a un Antonio Gómez Galiana del que no se ha conservado constancia documental.

Antonio Gómez Galiana da nombre a una calle corta de Bellas Vistas, apenas ochenta y ocho metros dentro de la trama de Tetuán. Quién fue este hombre no está documentado. No se conserva una ficha suya, ninguna fecha ni oficio que explique por qué su nombre acabó en una placa de este rincón del distrito. El silencio encaja con el modo en que creció el barrio. Tetuán nació al margen de Madrid, sobre los terrenos de la antigua Dehesa de Amaniel, cuando el ejército que volvía de la guerra de África en 1860 acampó al norte de la ciudad a la espera de una entrada triunfal que nunca llegó a celebrarse. Alrededor de aquel campamento provisional se asentaron comerciantes y se levantaron las primeras casas, y el conjunto tomó el nombre de Tetuán de las Victorias. El propio nombre de Bellas Vistas vino después: lo dio una colonia construida en los años veinte en el extremo norte del barrio, desde la que se divisaba la sierra. Muchas de aquellas calles tomaron el apellido de propietarios, vecinos o pequeños promotores que parcelaron el suelo, gente que dejó su nombre en el plano y poco más en la memoria. Antonio Gómez Galiana parece uno de esos casos. Quien lo lee en la esquina no encontrará una estatua ni un relato, solo un apellido doble sostenido por la costumbre. La calle desemboca, como casi todo en Tetuán, en la trama de un barrio que se levantó deprisa sobre una antigua dehesa de ganado.
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